¿CÓMO PREPARAR UNA SESIÓN DE CATEQUESIS?
a) Unos criterios
Para desarrollar una catequesis existen muchos métodos; ya
que sería demasiado extenso describir todos ellos, aquí presentaremos algunos criterios
que seguramente nos serán útiles.
- Prepara una catequesis es, ante todo, no improvisar: ¿Qué
tema toca hoy? ¡Ah, sí, ya me acordé! Y empezamos a titubear y decir lo primero
que se nos ocurre del tema.
- Preparar tampoco es precipitar una lectura rápida del
texto cinco minutos antes, o ir pensando alguna actividad mientras voy de
camino hacia la catequesis.
- Preparar una catequesis requiere tiempo, dedicación,
entrega, compromiso y disponibilidad para que el encuentro sea fructífero.
- Planificar con tiempo y preparar las reuniones con
anticipación es el primer paso para generar el encuentro catequístico.
¿Cómo preparar un encuentro de catequesis? Ésta es la
pregunta que nos hacemos los catequistas ante los temores o miedos. Seguir
estos sencillos pasos nos dará la seguridad que necesitamos para estar frente
al grupo y conducir adecuadamente el encuentro.
Esto no quiere decir estar atado a un esquema rígido,
inviolable o detallado hasta en sus mínimos momentos, pues el grupo irá
pidiendo “cambios en la misma marcha”, dependiendo muchas veces de las
vivencias que se han generado. La planificación no debe ahogar la creatividad. Pero
no se trata de caer en la improvisación total. Un buen esquema de lo que se va
a realizar ayuda a establecer tiempos, recursos o preguntas a utilizar, y
colabora para que el catequista tenga claro el objetivo del encuentro, y guíe
al grupo para alcanzarlo. Muchos encuentros sin planificación terminan a la
deriva.
b) Unas preguntas claves
Para darte una idea de lo que debes tomar en cuenta al
organizar y planificar el encuentro catequístico, presentamos ahora algunos
interrogantes:
- ¿A qué destinatarios estamos llamados a catequizar? ¿A qué
grupo se dirige (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, campesinos,
estudiantes, etc.)?
- ¿Cuál es el tema y mensaje que voy a transmitir? Saber con
claridad y precisión el tema que se va a desarrollar. Tener claro el mensaje
que debe llegar a los catequizandos, o sea, lo que ellos deben conocer, experimentar
y aprender.
- ¿Cuáles son los objetivos que deseo alcanzar? Precisar lo
que se pretende lograr en esta catequesis, ya que en cada encuentro
catequístico se ha de definir qué se espera que aprendan los catequizandos (objetivos
de conocimientos), y qué actitudes han de adquirir o desarrollar (objetivos
actitudinales).
- ¿Qué experiencias educativas son positivas y eficaces para
la transmisión del mensaje que deseo comunicar y compartir? Es necesario tener
claro qué elementos, mecanismos y recursos son los más adecuados y me facilitan
la transmisión del mensaje.
- ¿Cómo organizar esta experiencia (secuencia de
aprendizaje) en vista a los objetivos fijados? Detallar en un esquema cada
momento del encuentro, dándole los tiempos y el ritmo necesario para su
realización.
- ¿Cómo verificar si los objetivos, experiencias y
metodología utilizados son valiosos? Es importante que el catequista evalúe si
los catequizandos han alcanzado los objetivos propuestos o no. La mayoría de las
veces esta evaluación se realiza por la simple observación directa, pero
también podría realizarse bajo alguna guía propuesta por el grupo.
c) Los pasos del acto catequístico
El acto catequístico es, sin duda, el corazón del encuentro, y es necesario conocer con precisión los pasos que lo constituyen.
1. Experiencia humana (Situación de vida)
Debemos sensibilizarnos con la experiencia personal, humana, del catequizando: la vida concreta que está viviendo y que tiene importancia para él y, por lo tanto, para el catequista. No podemos hacer una catequesis olvidándonos de estas situaciones reales por las que pasa el catequizando.
El estudio de las características psicológicas, sociales, culturales y políticas donde se desenvuelven los catequizandos nos darán las herramientas para conocer la realidad que vive el catequizando: la familia, la escuela, el barrio o la localidad.
En este momento se ayuda al catequizando a profundizar en su experiencia (buscar sus causas, sus consecuencias), a que la relacione con lo que les pasa también a otros. Esa experiencia humana, esa parte de la vida, es la que se ilumina y transforma con el mensaje cristiano.
2. Iluminación (Anuncio de la Palabra de Dios)
La experiencia de la vida del catequizando es importante para él, pero también es importante para Dios. En este paso ayudamos al catequizando a descubrir la significación cristiana de su experiencia concreta, es decir, la presencia - ausencia de Dios en esa experiencia: Un Dios que ama, que quiere encontrarlo en su propia vida, que lo llama, lo confronta, lo salva. La luz de la Palabra de Dios, contenida en la Sagrada Escritura, iluminará nuestra experiencia, dando respuesta a los intereses, interrogantes y juicios; otras veces la confrontará; y otras nos invitará o despertará. La Palabra de Dios es la médula del acto catequético, pues une la experiencia humana con la expresión de la fe.
En la catequesis debemos provocar el encuentro del catequizando con Dios, encuentro que lleva al catequizando a convertirse, a vivir como vivió Jesús, como quiere Dios.
3. Experiencia cristiana (Respuesta de fe o compromiso)
La vivencia de la fe, de la conversión, no llega a ser parte vital de la persona si no se expresa, si no se exterioriza. Así, haciendo suyo el mensaje, el catequizando vive las mismas experiencias de las que ha partido el acto catequético o sesión de la catequesis, pero de una forma distinta. Es la respuesta vital de los catequizandos a Dios; ésta se realiza a través de la profesión de fe, la celebración y el compromiso cristiano.
La expresión de la fe puede darse por medio de actividades, celebraciones o compromisos.
Esta nueva experiencia se celebra por medio de oraciones, cantos, o celebraciones litúrgicas, que proclamen lo que se quiere vivir, con el deseo de transformar progresivamente la vida y colaborar activamente para que surja en nuestra sociedad el Reino de Dios.
d) Sugerencias para el mejor desarrollo del acto catequístico
- Incluir en los encuentros catequísticos espacios para el diálogo, la reflexión conjunta, el compartir grupal; es decir, favorecer la comunicación dentro del grupo. Esto se logra con actividades o preguntas para que el grupo trabaje en conjunto o en pequeños grupitos. La catequesis abre un espacio para comunicar y encontrarse con la Palabra de Dios. La catequesis no es un monólogo del catequista, sino una búsqueda compartida, que implica: Aprender a escuchar, aprender a participar, y aprender a decir lo que uno piensa, lo que se descubre y tiene en el corazón.
- Dar a la Palabra de Dios un lugar central en el encuentro. La lectura de la Palabra de Dios en el encuentro de catequesis debe significar la presencia de Jesús, que se acerca, que comparte nuestra vida, que nos escucha y que nos habla. Para ir transmitiendo estas vivencias, profundas y complejas, es muy útil ayudarse con signos. Especialmente para los niños, el lenguaje simbólico puede ser una excelente puerta de entrada al encuentro con el Señor.
- Crear un espacio de oración. Esto implica generar un clima, ayudar a distenderse, motivar a hablar en voz alta. Las canciones son una excelente herramienta para introducir los espacios de oración. Es importante enseñar a orar. Una ayuda para aprender a orar puede ser escribir las oraciones en tarjetas o papeles.
- Pensar y proponer actividades que tengan en cuenta la situación de los catequizandos. Es decir, su edad, sus conocimientos, su cultura, su forma de ser, de sentir, de expresarse...
En la catequesis debemos provocar el encuentro del catequizando con Dios, encuentro que lleva al catequizando a convertirse, a vivir como vivió Jesús, como quiere Dios.
3. Experiencia cristiana (Respuesta de fe o compromiso)
La vivencia de la fe, de la conversión, no llega a ser parte vital de la persona si no se expresa, si no se exterioriza. Así, haciendo suyo el mensaje, el catequizando vive las mismas experiencias de las que ha partido el acto catequético o sesión de la catequesis, pero de una forma distinta. Es la respuesta vital de los catequizandos a Dios; ésta se realiza a través de la profesión de fe, la celebración y el compromiso cristiano.
La expresión de la fe puede darse por medio de actividades, celebraciones o compromisos.
Esta nueva experiencia se celebra por medio de oraciones, cantos, o celebraciones litúrgicas, que proclamen lo que se quiere vivir, con el deseo de transformar progresivamente la vida y colaborar activamente para que surja en nuestra sociedad el Reino de Dios.
d) Sugerencias para el mejor desarrollo del acto catequístico
- Incluir en los encuentros catequísticos espacios para el diálogo, la reflexión conjunta, el compartir grupal; es decir, favorecer la comunicación dentro del grupo. Esto se logra con actividades o preguntas para que el grupo trabaje en conjunto o en pequeños grupitos. La catequesis abre un espacio para comunicar y encontrarse con la Palabra de Dios. La catequesis no es un monólogo del catequista, sino una búsqueda compartida, que implica: Aprender a escuchar, aprender a participar, y aprender a decir lo que uno piensa, lo que se descubre y tiene en el corazón.
- Dar a la Palabra de Dios un lugar central en el encuentro. La lectura de la Palabra de Dios en el encuentro de catequesis debe significar la presencia de Jesús, que se acerca, que comparte nuestra vida, que nos escucha y que nos habla. Para ir transmitiendo estas vivencias, profundas y complejas, es muy útil ayudarse con signos. Especialmente para los niños, el lenguaje simbólico puede ser una excelente puerta de entrada al encuentro con el Señor.
- Crear un espacio de oración. Esto implica generar un clima, ayudar a distenderse, motivar a hablar en voz alta. Las canciones son una excelente herramienta para introducir los espacios de oración. Es importante enseñar a orar. Una ayuda para aprender a orar puede ser escribir las oraciones en tarjetas o papeles.
- Pensar y proponer actividades que tengan en cuenta la situación de los catequizandos. Es decir, su edad, sus conocimientos, su cultura, su forma de ser, de sentir, de expresarse...

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