LA TAREA DEL CATEQUISTA: EDUCAR EN LA FE
Para definir y concretizar la tarea propia del catequista conviene
primero precisar lo específico y peculiar de la tarea catequística
dentro de la acción evangelizadora de la Iglesia, que se desarrolla en
tres momentos o etapas diferenciadas y distintas:
- Momento misionero o primer anuncio.
- Momento misionero o primer anuncio.
- Momento catequístico o iniciación a la fe.
- Momento pastoral o educación permanente de la fe.
El primer anuncio está dirigido a los no creyentes o indiferentes ante la fe, y tiene como función anunciar la Buena Nueva y llamar a la conversión.
La catequesis acoge a los recién convertidos del momento misionero y los inicia de manera ordenada y sistemática en la revelación de Dios hecha en Jesucristo y conservada en las Sagradas Escrituras y en la Tradición de la Iglesia (Ver CT 22; DGC 66).
Una vez iniciados los creyentes, y sentadas las bases de la vida cristiana, la comunidad sigue creciendo y madurando a través de la educación permanente de la fe.
La catequesis, como puente entre la etapa misionera y pastoral, tiene la función de iniciar y fundamentar en la fe mediante una educación integral, que atiende a toda la persona; básica, en las verdades y valores fundamentales de la fe; orgánica y sistemática, ya que no se reduce a lo meramente circunstancial u ocasional; que propicia el seguimiento y la adhesión a Jesucristo.
Concluyendo: La catequesis es una acción esencialmente educativa porque ayuda al crecimiento humano integral de los catequizandos.
La tarea del catequista
Atendiendo a la función educativa de iniciación de la catequesis, lo propio de la tarea del catequista será desarrollar un proceso "educativo" de fundamentación "básica" en la fe con los catequizandos (niños, jóvenes o adultos).
De esta, su tarea, se distinguen algunos rasgos que caracterizan su persona y misión:
- Es un educador de la fe, está llamado por vocación a ser "maestro", participando de la misión de Cristo Maestro (Mt 28, 19). Pero el catequista no es un maestro que enseña un saber humano, sino un maestro que enseña el mensaje del Evangelio.
El primer anuncio está dirigido a los no creyentes o indiferentes ante la fe, y tiene como función anunciar la Buena Nueva y llamar a la conversión.
La catequesis acoge a los recién convertidos del momento misionero y los inicia de manera ordenada y sistemática en la revelación de Dios hecha en Jesucristo y conservada en las Sagradas Escrituras y en la Tradición de la Iglesia (Ver CT 22; DGC 66).
Una vez iniciados los creyentes, y sentadas las bases de la vida cristiana, la comunidad sigue creciendo y madurando a través de la educación permanente de la fe.
La catequesis, como puente entre la etapa misionera y pastoral, tiene la función de iniciar y fundamentar en la fe mediante una educación integral, que atiende a toda la persona; básica, en las verdades y valores fundamentales de la fe; orgánica y sistemática, ya que no se reduce a lo meramente circunstancial u ocasional; que propicia el seguimiento y la adhesión a Jesucristo.
Concluyendo: La catequesis es una acción esencialmente educativa porque ayuda al crecimiento humano integral de los catequizandos.
La tarea del catequista
Atendiendo a la función educativa de iniciación de la catequesis, lo propio de la tarea del catequista será desarrollar un proceso "educativo" de fundamentación "básica" en la fe con los catequizandos (niños, jóvenes o adultos).
De esta, su tarea, se distinguen algunos rasgos que caracterizan su persona y misión:
- Es un educador de la fe, está llamado por vocación a ser "maestro", participando de la misión de Cristo Maestro (Mt 28, 19). Pero el catequista no es un maestro que enseña un saber humano, sino un maestro que enseña el mensaje del Evangelio.
- Su tarea sólo es "iniciar"; por consiguiente, su enseñanza sobre la fe
es básica y fundamental, sin que deje de ser integral, ya que educa
todas las dimensiones de la persona y todas las dimensiones de la vida
cristiana. El catequista, por tanto, tiene que sentar unas bases sólidas
en la fe del catequizando.
- El catequista lleva a cabo su tarea de educación en la fe a través de
un proceso, que consiste, esencialmente, en una iniciación en el
conocimiento de Cristo y de la historia de la salvación, en la educación
y celebración litúrgica, en la vida evangélica, en la oración y el
compromiso apostólico. Enseña a conocer la fe, a vivirla, a celebrarla y
a anunciarla.
Educador de la fe
El catequista es, principalmente, un educador en la fe. Su tarea no es sólo enseñar, sino también iniciar y educar en una vida de fe (DGC 237). El catequista no es un simple instructor, sino un formador de personalidades cristianas. Es un ministro de la Palabra diferente del misionero, del predicador litúrgico y del teólogo, precisamente por su acción interpersonal individual o en grupos pequeños, la cual caracteriza a la catequesis.
La acción educativa del catequista se apoya en dos fuentes: la pedagogía de Dios, y las ciencias de la Educación...
Educador de la fe
El catequista es, principalmente, un educador en la fe. Su tarea no es sólo enseñar, sino también iniciar y educar en una vida de fe (DGC 237). El catequista no es un simple instructor, sino un formador de personalidades cristianas. Es un ministro de la Palabra diferente del misionero, del predicador litúrgico y del teólogo, precisamente por su acción interpersonal individual o en grupos pequeños, la cual caracteriza a la catequesis.
La acción educativa del catequista se apoya en dos fuentes: la pedagogía de Dios, y las ciencias de la Educación...

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